Cómo Conservar Microbrotes para Máxima Frescura

Mantén tus verdes crujientes y deliciosos por más tiempo.

La Frescura es Clave

Los microbrotes son plantas vivas delicadas. Una vez cosechados, continúan respirando, lo que puede llevar a que se marchiten si no se almacenan correctamente. A diferencia de las verduras maduras robustas, los microbrotes requieren un trato suave y condiciones específicas para mantener su textura crujiente y nutrientes concentrados.

Control de Temperatura

La regla de oro para los microbrotes es: mantenlos fríos. El rango de temperatura ideal es entre 2°C y 4°C. Esto ralentiza su tasa de respiración y preserva su contenido de azúcar. Guárdalos siempre en el refrigerador, preferiblemente en el cajón de las verduras donde la temperatura es constante pero no congela.

Consejo Pro: Lava Solo Cuando Estés Listo

¡Nunca laves tus microbrotes antes de guardarlos! El exceso de humedad es el enemigo. El agua promueve el crecimiento de bacterias y hace que los tallos delicados se pongan blandos. Lava solo la cantidad que planeas comer inmediatamente antes de servir.

El Recipiente Adecuado

Recomendamos guardar los microbrotes en un recipiente hermético con una toalla de papel dentro. El sello hermético evita que se sequen en la baja humedad del refrigerador, mientras que la toalla de papel absorbe cualquier exceso de condensación generado por las propias plantas. Cambia la toalla de papel si se humedece.

Realidad de la Vida Útil

Aunque algunas variedades resistentes como los brotes de guisante y girasol pueden durar hasta dos semanas si se guardan perfectamente, la mayoría de las verduras delicadas como la albahaca o el amaranto se disfrutan mejor dentro de los 5-7 días posteriores a la cosecha. Comerlos frescos asegura que obtengas la máxima disponibilidad de vitaminas.